En el norte de Córdoba, entre encinares centenarios y colinas suaves, el Valle de Los Pedroches acoge una de las secuencias más luminosas de Iberia, naturaleza infinita. Allí, sobre el horizonte de la dehesa, el águila perdicera (Aquila fasciata) planea majestuosa mientras la vida doméstica y silvestre conviven en equilibrio perfecto.
El lugar real
El Valle de Los Pedroches es un vasto territorio de más de 300.000 hectáreas de encinares, uno de los mayores paisajes de dehesa continua del mundo. En él, la naturaleza y la actividad humana han creado un ecosistema único: un mosaico de pastos, matorral y arboleda donde el ganado, la fauna salvaje y las personas comparten un mismo espacio.
En el centro del valle se encuentra la Ermita de la Virgen de Luna, en el término municipal de Pozoblanco, un enclave espiritual y natural que sirve como punto de observación privilegiado sobre la llanura de encinas. Desde allí, la mirada alcanza las suaves ondulaciones que conducen hasta Villanueva de Córdoba, donde también se rodaron planos de la secuencia que muestran la vida cotidiana del ganado doméstico —vacas, ovejas y cerdos ibéricos— que pastan bajo las encinas y contribuyen al equilibrio ecológico de la dehesa.
En Los Pedroches, el ser humano ha modelado un ecosistema comparable a la sabana africana, donde los animales domésticos ocupan el papel ecológico de los grandes herbívoros salvajes. Esta gestión tradicional, basada en el respeto al entorno, permite mantener una biodiversidad extraordinaria y conservar paisajes que se han convertido en símbolo de la identidad ibérica.
- Municipios: Pozoblanco y Villanueva de Córdoba (Córdoba)
- Altitud media: 650 m s. n. m.
- Protección: Red Natura 2000 – ZEC Sierra de Santa Eufemia y Sierra del Guijo
- Superficie aproximada: 300.000 ha de dehesa
- Coordenadas de la ermita: 38.3921, -4.8683

En la película
En esta secuencia, el águila llega “volando hacia el sur” y se eleva sobre el Valle de Los Pedroches, donde la cámara revela una de las mayores extensiones de encinar del planeta. La voz del narrador nos habla de un ecosistema transformado por el ser humano, donde la intervención agrícola y ganadera ha dado lugar a un equilibrio tan fértil como delicado.
Las imágenes muestran el contraste entre lo silvestre y lo doméstico: el vuelo del águila perdicera (Aquila fasciata), los rabilargos (Cyanopica cooki) que alertan de su presencia, las abubillas (Upupa epops) recién llegadas del África subsahariana y los verderones (Chloris chloris), jilgueros (Carduelis carduelis) y verdecillos (Serinus serinus) que aprovechan las semillas y el canto del Cuco (Cuculus canorus). Todo ello en un paisaje luminoso que demuestra que la coexistencia entre la naturaleza y la actividad humana puede generar auténtica biodiversidad.
Los Pedroches se revelan así como una metáfora visual del mensaje central de la película: con una mano amiga, incluso los más pequeños pueden conseguir grandes cosas. En este espacio, la cooperación entre especies y el equilibrio con la tierra simbolizan la esencia de la naturaleza ibérica.
La secuencia de Los Pedroches se rodó con la colaboración de los ganaderos del valle y la Fundación Delgado Vizcaíno, vinculada a la cooperativa COVAP, cuya implicación fue fundamental para mostrar el papel del ser humano en el mantenimiento de la dehesa.
El equipo técnico utilizó cámaras de ultra alta resolución y drones de estabilización avanzada, coordinando las grabaciones con expertos en fauna y autoridades ambientales para minimizar el impacto en las rapaces nidificantes. Las tomas aéreas sobre la ermita y las secuencias con el ganado fueron filmadas al amanecer, aprovechando la luz dorada característica del norte cordobés.
El resultado es una de las escenas más poéticas de Iberia, naturaleza infinita: un homenaje visual a la relación entre la tierra, el ser humano y las especies que comparten este paisaje eterno.
Cómo llegar
La Ermita de la Virgen de Luna se encuentra a unos 8 km de Pozoblanco, en la carretera que une Pozoblanco con Villanueva de Córdoba (A-424). El desvío hacia la ermita parte aproximadamente del kilómetro 5,2, donde un cartel señaliza el camino de acceso. Desde ese punto, un tramo de unos 2 km discurre por un camino rural asfaltado y en buen estado hasta el aparcamiento principal.
No existe transporte público hasta la ermita, por lo que se recomienda el uso de vehículo propio o bicicleta de montaña. En días de romería o festividades locales, el acceso puede estar regulado. Las coordenadas GPS de referencia son: 38.3921, -4.8683.
Mejor época para visitar
El Valle de Los Pedroches ofrece atractivos durante todo el año, pero cada estación revela un rostro distinto del paisaje:
- Primavera (marzo–mayo): los pastos reverdecen y las encinas florecen. Es la época ideal para observar aves, disfrutar del olor a jara y escuchar la sinfonía de los cantos matinales. Las temperaturas son suaves y la luz favorece la fotografía.
- Verano (junio–agosto): el paisaje se torna dorado. Aunque el calor puede ser intenso, las primeras horas del día ofrecen cielos despejados y vuelos activos de rapaces. Ideal para amaneceres y observación desde el mirador de la ermita.
- Otoño (septiembre–noviembre): la dehesa recupera su verdor con las primeras lluvias. Es tiempo de setas, migración de aves y de bellotas, con abundante presencia de fauna.
- Invierno (diciembre–febrero): el valle muestra su faceta más tranquila. Días fríos, cielos limpios y posibilidad de ver bandos de grullas y milanos reales.

Qué puedes ver
El águila perdicera (Aquila fasciata) es la especie estrella de esta localización. Desde los cortados de Sierra Morena se lanza a cazar sobre las dehesas de Los Pedroches, donde encuentra abundancia de presas —conejos (Oryctolagus cuniculus), perdices (Alectoris rufa) y pequeños pájaros—. Es una de las rapaces más emblemáticas de la península y símbolo del equilibrio ecológico entre campo abierto y montaña.
Además, el visitante podrá observar rabilargos (Cyanopica cooki), aves sociales y bulliciosas que anuncian la presencia de los depredadores con su peculiar voz; abubillas (Upupa epops) llegadas del África subsahariana; y un sinfín de especies granívoras como los verderones (Chloris chloris), verdecillos (Serinus serinus), jilgueros (Carduelis carduelis) y picogordos (Coccothraustes coccothraustes), que se alimentan de las semillas de los herbazales.
La flora está dominada por la encina (Quercus ilex subsp. ballota), acompañada de jaras (Cistus spp.), retamas (Genista spp.) y tomillos (Thymus spp.). En los claros de la dehesa florecen cientos de especies de plantas herbáceas, lo que convierte este ecosistema en uno de los más ricos de Europa en diversidad vegetal.
Consejo: lleva prismáticos o teleobjetivo y observa desde el entorno de la ermita o el sendero circular.
Servicios y accesibilidad
- 🅿️ Aparcamiento gratuito junto a la ermita
- 🚻 Aseos disponibles durante celebraciones y romerías
- 🏞️ Área recreativa con mesas, sombra y fuentes
- 🏛️ Ermita visitable en horarios variables (consultar festivos locales)
- ♿ Exterior accesible para personas con movilidad reducida
- 🍽️ Restaurantes y alojamientos rurales en Pozoblanco y Villanueva de Córdoba
Plan sugerido
Para disfrutar plenamente de esta localización, se recomienda una visita de media jornada (2–4 h), combinando naturaleza, patrimonio y gastronomía:
- Salida temprano desde Pozoblanco o Villanueva de Córdoba. Dirígete a la ermita al amanecer para captar los primeros vuelos de las rapaces y el despertar sonoro de la dehesa.
- Paseo por el entorno de la Ermita de la Virgen de Luna. Haz el recorrido circular de 4,2 km (PR-A 371) para observar flora y fauna desde distintos puntos panorámicos.
- Visita cultural. Regresa a Pozoblanco para conocer el santuario urbano de la Virgen de Luna y el Museo Marcos Redondo. En Villanueva, acércate al Museo de Historia Local o recorre sus calles tradicionales de granito.
- Sabores de la dehesa. Degusta productos locales en alguno de los restaurantes o ventas de carretera: jamón ibérico D.O.P. Los Pedroches, carnes a la brasa y quesos de oveja.
- Atardecer fotográfico. Regresa al entorno de la ermita o al mirador de La Colada para despedir el día con la luz dorada sobre las encinas.
También existe la posibilidad de hacer las rutas que Paisajes con Historia propone en los municipios de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba:
- Ruta de la Vereda de Peña Águila en Pozoblanco: Recorrido por dehesas y olivares de sierra que asciende hasta el mirador de Peña Águila, con amplias vistas del entorno y vestigios históricos como trincheras de la Guerra Civil, reflejo del valor natural y cultural del paisaje.
- Ruta de los Lavaderos en Villanueva de Córdoba: Ruta por los lavaderos, abrevaderos y pozos que conforman un conjunto arquitectónico en relación al agua por la Dehesa de este valle.

Cerca de aquí
Desde la ermita de la Virgen de Luna, en pleno Valle de Los Pedroches, puedes completar tu visita con varias rutas muy próximas que forman parte de los programas provinciales Paisajes con Historia, Caminos Naturales y Vías Verdes, Puntos de Observación Estelar y Circuitos Cicloturistas de la Diputación de Córdoba. Todas ellas ayudan a entender mejor la dehesa, el cielo nocturno y el paisaje ganadero que has visto en la película.
- Ruta Paisajes con Historia Soto del Arroyo Santa María en El Guijo: Itinerario desde el municipio hasta la Ermita de la Virgen de las Cruces y el yacimiento arqueológico de Majadaiglesia.
- Ruta de las Ermitas y ruta del Embalse de La Colada: El primero, un recorrido urbano por estos singulares enclaves de congregación y veneración religiosa; y la segunda une a la localidad viseña con este ecosistema acuático de gran valor al que se une su explotación turística de forma respetuosa con el medio natural. En ambas rutas cobra protagonismo el granito.
- Ruta de la Sierra de Santa Eufemia: Paseo por la Zona de Especial Conservación del mismo nombre, en un paisaje en mosaico donde destacan las vistas al Castillo de Miramontes.
- Ruta de la Arquitectura del Agua y ruta de la Dehesa y la Ganadería en Dos Torres: Ruta por el patrimonio arquitectónico de pozos y norias, complementada por un paseo por este enclave antropogénico en el que se equilibran las explotaciones agroganaderas con el espacio natural.
- Ruta de la Dehesa de las Quebradillas en Conquista: Recorrido por la ZEC del Río Guadalmez, espacio protegido que incluye magníficos bosque en galería, yacimiento fósiles, varios endemismos y una gran biodiversidad, además de tumbas mozárabes excavadas en el granito.
- Ruta del Monte Malagón y Ruta de las Fuentes y Pozos de Belalcázar: El primero de los itinerarios conduce por los alrededores del imponente Castillo de Sotomayor hacia el enclave natural que da nombre a la ruta; y el segundo es un recorrido urbano por el patrimonio hidrológico del municipio, al tiempo que pasa por algunos de sus emblemas
Combinar estas rutas con la visita al Valle de Los Pedroches permite ampliar la experiencia: no sólo se ven los lugares donde podrían haberse rodado otras escenas de la película, sino que se entiende mejor cómo la dehesa, la ganadería extensiva y el cielo oscuro forman parte de un mismo paisaje vivo que merece ser conservado.
