En las lomas blancas de albariza de la Denominación de Origen Montilla–Moriles, entre cepas bajas de vid (Vitis vinifera) y olivos dispersos de olivo (Olea europaea), sobrevive una de las últimas poblaciones reproductoras del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes), un pequeño pájaro migrador que llega cada primavera desde el África subsahariana. Este paisaje agrícola tradicional —viña, olivar y lindes vivos— es hoy refugio de una especie que ha perdido alrededor del 90% de sus poblaciones en España en las últimas décadas.
El lugar real
La localización se sitúa en los viñedos de Montilla–Moriles, en el sur de la provincia de Córdoba, un mosaico agrícola donde conviven el viñedo tradicional en vaso de vid (Vitis vinifera), el olivar de olivo (Olea europaea), pequeños almendros (Prunus dulcis), setos de retama (Retama sphaerocarpa), manchas de lentisco (Pistacia lentiscus) y vegetación espontánea en los bordes de las parcelas. Este paisaje en mosaico, a base de pequeñas fincas y lindes vivos, se considera clave para el mantenimiento de la biodiversidad agraria de la Campiña Sur cordobesa.
La Denominación de Origen Montilla–Moriles es célebre por sus vinos —en especial los elaborados con uva Pedro Ximénez (Vitis vinifera, cv. ‘Pedro Ximénez’)— y, al mismo tiempo, se ha convertido en uno de los últimos bastiones del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) en la península. Organizaciones locales, bodegas y asociaciones ambientales trabajan para que la viticultura tradicional, con menos biocidas y más respeto por linderos y matorrales, pueda sostener a esta especie como emblema de calidad ambiental y valor añadido del territorio.
En términos de protección legal, los viñedos tradicionales de Montilla–Moriles no forman en su conjunto una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) ni un LIC/ZEC (Lugar de Importancia Comunitaria / Zona Especial de Conservación) específico declarado para el alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes). Se trata de suelos agrícolas productivos, aunque parte de la campiña sur cordobesa sí está reconocida en estrategias de conservación regionales por su valor para aves agrarias y esteparias, y existen iniciativas locales de custodia del territorio orientadas a la biodiversidad.
- Municipios principales: Montilla y Moriles (Córdoba)
- Paisaje dominante: viñedo en vaso y olivar tradicional
- Especie emblemática: alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)
- Estado de conservación del alzacola: declive crítico; sólo quedan núcleos reproductores viables en pocas zonas de la Península, entre ellas Montilla–Moriles.
- Figura de protección formal ZEPA/LIC del viñedo: no declarada de forma específica

En la película
En Iberia, naturaleza infinita, la cámara sobrevuela los extensos viñedos de Montilla–Moriles y descubre al alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes), “un ave llegada de África”, que patrulla sin descanso cada hilera de cepas.
El alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) recorre el viñedo y el olivar tradicional —su hábitat preferente— buscando insectos entre las cepas y los troncos retorcidos. “No deja ninguna cepa sin revisar”. Si hay alimento suficiente, puede llegar a criar dos veces en una sola temporada, algo que la película muestra con enorme cercanía: vemos nidos activos, un huevo recién eclosionado y pollos ya emplumados.
El alzacola actúa como un “insecticida natural”, controlando plagas de invertebrados sin necesidad de recurrir a sustancias químicas, lo que supone un servicio directo para el viticultor. Pero la secuencia también enseña la fragilidad del equilibrio: una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) —gran escaladora y depredadora de huevos y pollos— localiza el nido. El ave responde desplegando sus alas para parecer más grande y ahuyentar al reptil. La maniobra funciona, pero el mensaje es claro: “nueve de cada diez alzacolas han desaparecido de nuestros campos en los últimos años… A este pollo le espera un futuro incierto.”
Ese dato —una caída aproximada del 90% de la población del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) en España en las últimas décadas— convierte a Montilla–Moriles en uno de los últimos refugios de una especie en riesgo real de desaparecer como reproductora en gran parte de la península.
Durante la filmación en Montilla, el equipo se encontró con un comportamiento que les sorprendió: la aparente docilidad y confianza del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes). A diferencia de muchas aves esteparias extremadamente esquivas, esta especie permitió al equipo acercarse con discreción sin mostrar señales de alarma intensa.
Gracias a esa tolerancia, varias tomas se realizaron con ópticas gran angulares —no sólo con teleobjetivos largos—, integrando al ave en su paisaje real: las cepas bajas de Vitis vinifera y los antiguos olivos (Olea europaea) salpicando el horizonte. El resultado transmite algo fundamental en la película: que el viñedo tradicional puede seguir siendo un lugar vivo.
Cómo llegar
Montilla y Moriles se encuentran en la Campiña Sur de Córdoba, aproximadamente a 45 km al sur de la ciudad de Córdoba, con fácil acceso por la carretera A-45 (Córdoba–Málaga) y carreteras comarcales que enlazan con las zonas de viñedo.
Desde el casco urbano de Montilla es posible transitar por caminos rurales públicos que discurren entre lomas cubiertas de viña y olivar. Muchos lagares (bodegas rurales de producción tradicional) ofrecen visitas en las que se interpreta tanto la cultura del vino como el valor ambiental del paisaje agrario, incluyendo la presencia del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes). Algunas fincas colaboran activamente con proyectos de seguimiento de esta especie e instalan bebederos y refugios de biodiversidad en los viñedos.
Es importante recordar que no todos los pagos vitícolas son de acceso libre: conviene solicitar permiso o concertar visita con las bodegas o lagares que trabajan en conservación.
Mejor época para visitar
- Primavera tardía–verano temprano (mayo–julio): Es la mejor ventana para observar alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes). Los adultos están activos alimentando pollos y patrullando las hileras de cepas en busca de insectos. También es cuando pueden intentar una segunda puesta si hay alimento abundante.
- Final de verano (agosto): Aún pueden verse juveniles volanderos antes de que inicien el viaje de retorno hacia el África subsahariana, donde pasan el invierno.
- Otoño (septiembre–octubre): Ideal para paisajes: vendimia reciente, suelos claros, geometría de hileras y luz baja sobre las lomas calizas; es menos probable observar alzacolas porque inician migración.
- Invierno (noviembre–febrero): El alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) ya no está —inverna en África—, pero el viñedo muestra su estructura desnuda y se pueden ver otras aves agrícolas como la cogujada común (Galerida cristata), el alcaudón común (Lanius senator, en paso y estivación temprana) y rapaces como el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) patrullando lindes.

Qué puedes ver
Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes): ave insectívora de pequeño tamaño, migradora transahariana, conocida localmente con nombres como “colitajara” o “regarsa”. Llega desde el África subsahariana cada primavera, cría entre mayo y julio en la península ibérica y regresa al sur en otoño. Su hábitat óptimo son mosaicos de viñedo tradicional (Vitis vinifera) y olivar tradicional (Olea europaea) con matorral bajo y márgenes sin labrar.
Durante la cría revisa una a una las cepas en busca de artrópodos, actuando como controlador natural de plagas para el viticultor. Este servicio ecosistémico —“un eficiente insecticida natural”— es clave en cultivos sostenibles que reducen biocidas y favorecen la fauna auxiliar.
La secuencia también muestra a su principal amenaza inmediata en el nido: la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), un ofidio ágil, excelente escalador, que consume huevos y pollos de paseriformes. El duelo entre ambos —el ave erizando plumas y abriendo las alas, la serpiente tanteando el nido— condensa la tensión diaria de la vida en el viñedo.
Más allá del alzacola, este paisaje agrícola de la Campiña Sur cordobesa sostiene una comunidad de aves agrarias y esteparias muy característica: la carraca europea (Coracias garrulus), el cernícalo primilla (Falco naumanni), el sisón común (Tetrax tetrax), la avutarda común (Otis tarda), el aguilucho cenizo (Circus pygargus), la cogujada común (Galerida cristata) y la tórtola europea (Streptopelia turtur), especie en fuerte declive. Estas especies se citan en la campiña cordobesa asociada a viñedos, olivares y cereal de secano, donde los márgenes y barbechos aún ofrecen alimento y refugio.
En flora destacan: la vid (Vitis vinifera), base económica de Montilla–Moriles; el olivo (Olea europaea); la retama (Retama sphaerocarpa); el lentisco (Pistacia lentiscus); y herbáceas ruderales que crecen entre hileras y cunetas, que aportan insectos polinizadores y presas para el alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes). Observación responsable: El alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) está en declive extremo (desaparición cercana al 90% de sus poblaciones en España). No te acerques a nidos, evita pisar márgenes con matorral y no utilices playback ni reclamos sonoros.
Servicios y accesibilidad
- 🍷 Visitas en lagares y bodegas de Montilla–Moriles, con catas de vinos de Vitis vinifera (Pedro Ximénez) y rutas interpretativas del viñedo y su biodiversidad.
- 🚗 Acceso cómodo desde Córdoba capital por A-45 y carreteras comarcales.
- 🌿 Iniciativas locales de custodia agraria orientadas a la conservación del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) y otras aves agrarias, impulsadas por entidades ambientales y la propia D.O. Montilla–Moriles.
- 🏡 Alojamientos rurales y enoturismo en Montilla y Moriles, ideales como base para explorar la campiña sur cordobesa.
Plan sugerido
Propuesta de visita de medio día (3–4 h) combinando naturaleza, vino y conservación:
- Amanecer entre viñedos: paseo por caminos rurales públicos entre Montilla y Moriles. Busca el primer canto del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes), suele cantar desde postes bajos o cepas elevadas al inicio de la mañana.
- Interpretación ambiental: observa cómo los márgenes sin labrar, los zarzales dispersos y los olivos viejos (Olea europaea) generan refugios de caza y nidificación. Si vas con guía, podrán mostrarte señales indirectas de presencia (sin acercarse a nidos).
- Visita a un lagar: descubre la historia vitivinícola de Montilla–Moriles y cómo la gestión tradicional del viñedo (menos biocidas, mantenimiento de linderos con Retama sphaerocarpa y Pistacia lentiscus) protege al alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) y a otras aves agrarias.
- Cata y gastronomía local: cata dirigida de vinos de Vitis vinifera (Pedro Ximénez) y degustación de cocina cordobesa de campiña. Un cierre perfecto que une biodiversidad y cultura agrícola.
Recuerda: el objetivo no es forzar el avistamiento cercano del alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes), sino entender por qué Montilla–Moriles es uno de sus últimos refugios viables en Europa occidental.
Otras rutas disponibles en los municipios de Montilla y Moriles son:
- Ruta de Paisajes con Historia Los Lagares y Ruta de Paula Contreras. Paisajes de Moriles, la primera con salida desde el Camino Natural Vía Verde del Aceite transita por alguno de los 27 lagares que llegó a haber censados a finales del s.XIX para la producción de vino; y la segunda es un recorrido por las localizaciones presentes en la prosa de esta profesora y autora morilense.
- Ruta de las Fuentes Históricas y ruta de Piedra Luenga, la primera un recorrido que parte del Balcón de la Escuchuela, mirador a la campiña cordobesa, y que nos lleva por algunas de las muchas fuentes montillanas; la segunda, un paseo hasta esta mole rocosa o crestón aislado (olistolito) casi vertical que contrasta con los suaves relieves del entorno, compuesta de calizas y dolomías con una base siliciclástica rica en óxidos de hierro-, y que también forma parte de las localizaciones de IBeRIA

Cerca de aquí
En el entorno de Montilla tienes varias rutas próximas vinculadas a los programas de la Diputación de Córdoba: Paisajes con Historia y Caminos Naturales y Vías Verdes. Son ideales para prolongar tu visita con naturaleza, paisaje y cielo estrellado.
- Ruta de Paisajes con Historia de la Laguna del Donadío en Santaella, ruta que tiene como protagonista esta masa de agua semisalobre de unas 12 hectáreas de superficie, y oasis para la vida en medio de la campiña cordobesa, y que también fue escenario de IBeRIA.
- Ruta de Paisajes con Historia las Fuentes de Montemayor y Fernán Núñez, recorrido que une a ambos pueblos de pasado ibero-romano y vocación agraria, por lo que el agua resulta imprescindible de tratar y conducir.
- Ruta de Paisajes con Historia Vinum et Aqua en Monturque, ruta que conjuga patrimonio arquitectónico y restos arqueológicos con miradores a los viñedos que rodean a este municipio enclavado en uno de los cerros testigo más prominentes de la campiña.
- Ruta de la Campiña Montalbeña en Montalbán de Córdoba, itinerario por los blancos caminos de composición caliza por una de las zonas refugio del Sisón común y de caza del cernícalo primilla.
- Ruta de las Veredas de La Guijarrosa, recorrido por algunas de las principales vías de comunicación agroganadera entre Sevilla y Córdoba, entre cultivos de cereal, olivar y ahora almendros.
- Ruta de los Alemanes de San Sebastián de los Ballesteros, recuerda el origen alemán de este pueblo de colonización creado en 1768 con 57 familias de procedencia bávara, transita por veredas salpicadas de las fuentes que permitieron tal asentamiento y el cultivo de estas tierras.
- Circuito Cicloturista Campiña Sur, recorrido en bici por los municipios de esta comarca cordobesa que estará en fase de ejecución durante 2026.
Aprovechar estas rutas junto con la visita a la Sierrezuela y Fuente Agria permite tener una experiencia más completa: naturaleza territorial, paisaje de sierra-campiña y cielo estrellado al caer la noche, todo en un radio reducido.
Información útil
Biodiversidad y alzacola en Montilla–Moriles
Ficha del alzacola rojizo (SEO/BirdLife)
